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A la derecha de la riera de Sant Martí, el pueblo de Madremanya está presidido por la iglesia de Sant Esteve, del románico tardío (terminada hacia 1300), aunque fue fortificada entre los siglos XIV y XVI. El núcleo urbano, de calles estrechas y tortuosas, conserva restos del recinto medieval amurallado y está declarado conjunto histórico-artístico monumental. Forman parte del municipio el pueblo de Millars y los diseminados de Vilers, el Pedró y Bevià. Millars, al este de Madremanya tiene la pequeña iglesia de Sant Iscle y Santa Victòria, y el castillo, una gran casa señorial que conserva el patio de armas, amplias salas y ventanales góticos.
El nombre de Madremanya proviene de Matrem Magnam, "Gran Madre", que se refiere a la diosa Cibeles. El municipio se ubica junto al macizo de las Gavarres; está accidentado por su lado oeste por la sierra del Montnegre y la de la Mare de Déu dels Àngels, conocida también como Vall-lloreda, cubierta de espesos encinares. El sector noreste forma parte del llano ampurdanés y participa plenamente de su paisaje. Riegan el municipio la riera de Sant Martí, afluente del Ter, y algún riachuelo del Rissec, que desemboca en el río Daró.
Económicamente, Madremanya es aún hoy un pueblo agrícola con campos de cereales, legumbres y forrajes, antiguamente dedicados a la viña y al olivo. Además de granjas ganaderas, destacan la manufactura de géneros de punto y la explotación del agua bicarbonatada y ferruginosa de la Font Picant.
La ciudad, capital de provincia y de comarca, está emplazada en un llano situado entre el macizo de las Gavarres y el de las Guilleries. Los ríos Güell, Onyar y Galligants confluyen en ese punto con el Ter.
Fue fundada por los romanos con el nombre de Gerunda, siendo su situación idónea para el control de la Via Augusta. Tras una dominación musulmana de unos 70 años pasó a formar parte del imperio de Carlomagno en el 785, y se convirtió en la capital del recién fundado condado. Condado que, un siglo más tarde, el conde Guifré I de Barcelona anexionó a sus dominios. Durante el feudalismo, Girona llegó a ser la segunda ciudad de Cataluña, con una gran actividad constructiva. El ejército francés sitió y ocupó la ciudad en 1285, pero se retiró a causa de un brote de peste. El crecimiento de la población hizo que el rey Pedro III ordenara levantar unas nuevas murallas a ambos lados del río Onyar, sustituyendo a las romanas.
A principios del siglo XVI, Girona destacaba por su producción de paños, así como por el trabajo del cuero, los metales, la madera y el esparto. En 1711 sufrió la ocupación por parte de las tropas borbónicas, y de las napoleónicas en 1809.
La industria se estableció en la ciudad a mediados del siglo XIX, siendo las principales empresas las dedicadas al papel, los tejidos y los ladrillos. En 1869 se inició el derrumbe de la muralla, y en 1885 fue la primera ciudad del Estado con iluminació eléctrica. El ejército franquista ocupó la ciudad el 4 de febrero de 1939. A mediados del siglo XX se desarrollaron la metalurgia y la siderurgia.
Las moscas de Sant Narcís
La leyenda de las moscas de Sant Narcís se basa en un texto de Bernat Desclot fechado en 1288. La acción transcurre durante la invasión de los franceses en junio de 1285, liderados por su rey Felipe III. Los asaltantes ocuparon la colegiata de Sant Fèlix, donde se veneraba a Sant Narcís. De repente apareció una gran cantidad de moscas que picaron a los soldados y a sus caballos, forzando la retirada del ejército francés. Se dice que el hecho causó la muerte de 4.000 caballos y 20.000 soldados.
PATRIMONIO ARTÍSTICO
Antiguo Hospital de Santa Caterina: construido en el siglo XVII y declarado bien cultural de interés nacional, es la actual sede de la Generalitat en Girona. De estilo barroco, destacan su patio policromado y su farmacia. Acoge el auditorio Josep Irla, y anexo al edificio se encuentra el Espai Santa Caterina, centro de exposiciones.
Barrio Judío (Call Jueu): consta de calles estrechas y escalonadas que conservan su aspecto medieval. Parte de su trazado se puede ver en la serie Juego de Tronos.
Basílica de Sant Feliu: fue hasta el siglo X la catedral de la ciudad. Coronada por una gran aguja gótica, combina ese estilo con el románico. En su interior se encuentra la capilla neoclásica de Sant Narcís (siglo XVIII), patrón de la ciudad. Destacan también los sepulcros romanos y paleocristianos en las paredes laterales del presbiterio, así como un Cristo yacente del siglo XIV. Su fachada y escalinata son barrocas.
Capilla de Sant Nicolau: de estilo románico, fue declarada monumento histórico-artístico de interés nacional en 1919. Formaba parte del monasterio de Sant Pere de Galligants. Destaca su cimborrio octogonal, alzado sobre tres ábsides.
Casa de les Àligues: construida entre 1561 y 1603, es la sede de la rectoría de la Universitat de Girona.
Castillo de Montjuïc: levantado en el siglo XVII a 219 metros de altura, forma un cuadrado con una torre en cada vértice. Fue inutilizado por los franceses en 1814. Está declarado bien cultural de interés nacional.
Catedral: de origen románico, conserva de ese estilo el claustro y la torre del campanario, llamada popularmente "torre de Carlomagno". En 1312 los hermanos Fareván, con la ayuda del escultor Guillem de Corts, iniciaron la construcción de la nueva catedral gótica. Consta de una gran nave de casi 23 metros de anchura, la más ancha que existe en estilo gótico, y cuenta con importantes obras de arte como el Tapiz de la creación, del siglo XII, o el retablo románico de plata dorada y esmaltes. También dispone de sepulcros de importantes personajes medievales. Desde el exterior destacan su fachada y su escalinata monumental, obra de Pere Costa, ambas de estilo barroco y que fueron escenario de rodaje de la serie Juego de Tronos.
Convento de Sant Domènec: antiguo convento gótico de frailes mendicantes, es la sede de parte de la Universitat de Girona.
Edificios modernistas y novecentistas: son casas y edificios industriales, proyectados por arquitectos como Rafael Masó, Eugeni Campllonch, Isidre Bosch Bataller, Joan Roca Pinet, Josep Martí Burch y Enric Catà Catà. Dos ejemplos son la Casa Masó y la Farinera Teixidor.
Iglesia de Sant Martí Sacosta: de estilo barroco, su escalinata de acceso confluye con la de Sant Domènech y su arco, creando una de las más icónicas estampas de la ciudad.
La Lleona: escultura de una leona agarrada a una columna, reproducción de un original del siglo XII. La tradición manda que se bese su trasero si se quiere volver a la ciudad.
Monasterio de Sant Daniel: monasterio de monjas benedictinas, con claustro románico-gótico y el sepulcro de San Daniel. Está ubicado fuera del recinto urbano.
Teléfono para visitas y estancias: 638 97 72 56
Monasterio de Sant Pere de Galligants: de estilo románico, este antiguo monasterio benedictino conserva su iglesia y su claustro, con capiteles historiados. Acoge el Museo de Arqueología.
Murallas: son de origen romano. Conservan el portal de Sant Cristòfol, la torre llamada Gironella y restos de la muralla de Santa Llúcia (siglo XIV). Un camino de ronda las recorre, con magníficas vistas sobre la ciudad.
Pia Almoina: edificio gótico del siglo XIII, aloja el Colegio Oficial de Arquitectura. Ubicado junto a la escalinata de la catedral, fue sede de una institución benéfica medieval. El 1979 fue declarado monumento historico-artístico de interés nacional.
Plaza de la Independència: plaza porticada que ocupa el emplazamiento del antiguo convento de Sant Agustí, diseñada por Martí Sureda. Destaca el monumento Girona, 1809, obra de Antoni Parera que homenajea a quienes defendieron la ciudad durante la invasión napoleónica. Se concentran en la plaza varios restaurantes.
Plaza del Vi: plaza porticada donde se ubican un palacio gótico que fue sede de la Generalitat en Girona, y el edificio del ayuntamiento.
Puentes sobre el Onyar: el de piedra es el más antiguo (1856), y el de hierro fue construido por la compañía Eiffel en 1877. Desde todos ellos se puede contemplar el casco antiguo y la gran hilera de fachadas de colores que dan al río Onyar.
Rambla de la Llibertat: con galería bajo soportales, en ella se celebraba el mercado medieval. Transcurre siguiendo el curso del río Onyar, y cuenta con varios edificios de interés artístico.
CaixaForum Girona: centro cultural que ocupa La Fontana d'Or, palacio gótico de origen románico, declarado monumento historico-artístico de interés nacional en 1921.
Museo de Historia de los Judíos: ubicado en el Centro Bonastruc ça Porta, junto con un instituto de estudios hebraicos, en una antigua sinagoga medieval.
Museo Tesoro de la Catedral: importante colección de orfebrería de los siglos XII al XV, de esculturas góticas, de manuscritos con miniaturas como un Beato del siglo X o una biblia de Carlos V de Francia; y el Tapiz de la creación.
Parque de la Devesa: arboleda de plátanos más grande de Cataluña (más de 40 hectáreas), declarado parque artístico nacional en 1943. Incluye un jardín botánico del siglo XIX.
Santa Eugènia: antiguo municipio de Santa Eugènia de Ter, forma actualmente un continuo urbano con la ciudad. Destaca la masía fortificada de Can Ninetes, que alberga un centro cívico, y unos humedales junto al río Ter.
Sant Daniel: en este valle, ideal para la práctica del senderismo, se sitúa el monasterio del mismo nombre. También cabe mencionar las masías de mas Pi, la Torre y Can Lliure, y sus numerosas fuentes.
Palau-sacosta: antiguo municipio y actual barrio de Girona. Destacan su iglesia neorrománica de Sant Miquel (1963), diseñada por Isidre Bosch, y el castillo señorial de les Torres de Palau (s. XV).